El otro día oía a alguien en televisión decir, muy contento, que el verano es para divertirse. Todo el mundo tiene algún día de vacaciones y aprovecha para hacer lo que le gusta, viajar, descansar, trasnochar, lo que sea. Y si no se tienen días libres, el calor y el ambiente invitan a pasarlo bien.
Sin embargo cuando he vuelto de mis vacaciones he comprobado que para nuestras chicas el verano es aburrimiento, monotonía y rutina. Hay menos personal en el centro, los voluntarios están disfrutando de sus vacaciones y muchas de las familias tienen otras obligaciones.
Me da la impresión de que están deseando que todo el mundo vuelva a sus puestos y comiencen de nuevo los planes divertidos; salidas, festejos, y todo clase de actividades divertidas.
Quizá todavía falta algo para llegar a la plena inclusión y conseguir que el verano sea divertido para todos.
Aprovecho para felicitar a la Fundación Magdalena por este blog que nos permite conocer mejor las actividades y vivencias de las usuarias.
ResponderEliminarCuando mi hermana era pequeña las vacaciones eran muy divertidas. Ademas de disfrutarlas los tres hermanos con nuestros padres,también las pasábamos con nuestros primos y amigos, y hacíamos muchas actividades.
Ahora que ya no hay niños en la familia, mi padre ya no está y mi madre está enferma; el núcleo familiar para pasar las vacaciones se ha reducido.
El próximo verano seguramente este nucleo quedará reducido a mi hermana y yo.Me pregunto, si hay talleres o campamentos de día a los que podamos acudir las dos para hacer actividades y hacer de esta manera que las vacaciones sean más divertidas.